Todas las crisis se transforman en oportunidades, y ante escenarios como las dificultades que representa la búsqueda de empleos tradicionales o la necesidad de independencia laboral, el emprendimiento basado en una mezcla de esfuerzo, creatividad y visión, ha permitido que esta nueva forma de hacer las cosas, de manera paulatina, se transforme en un nuevo motor económico y de desarrollo.

Por otro lado, el país requiere, para asegurar el crecimiento económico en el largo plazo, inversión en nuevos negocios que apunten a la diversificación productiva con vocación exportadora y la captación de mercados, que en el contexto internacional se califican como emergentes.

En nuestro país son hoy, según INE, casi dos millones de personas las que trabajan por su cuenta y según el informe entregado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cifras del periodo 2012 – 2016, ubica a Chile en la cabeza de los países OCDE con la mayor tasa de emprendedores. Con estos antecedentes, y sumando la proyección económica del 2,9% para el año 2018, no es descabellado plantear este escenario como la oportunidad de comenzar un proceso de parcial independencia de las variables internacionales del contexto económico y aumentar la inversión en proyectos de desarrollo basados en innovación, que diversifican la matriz productiva y que abre oportunidades de negocios donde antes no habíamos puesto nuestra atención.

Para dar forma y proyectar esta nueva mirada, se requiere una intensificación de las políticas públicas que impulsan y apoyan el emprendimiento, debido a que, en la actualidad, un poco más del 50% son informal y se constituyen en respuesta al autoempleo y son de origen espontáneo, en que más del 67% no genera empleo. Además, tienen una clara dependencia y necesidad de colaboración permanente lo que nos indica que las decisiones en torno a sustentar esta actividad deben estar basadas en la entrega de herramientas y conocimientos necesarios que permitan que las iniciativas despeguen y se mantengan en sano vuelo por si mismas.

El emprendimiento llegó para quedarse, las buenas ideas dejaron de ser un pasatiempo y se han trasformado en opciones que no sólo permiten ingresos económicos sustentables, sino que, en su diversidad, ofrecen soluciones efectivas a problemáticas de la sociedad de hoy.

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Emprender: oportunidad de desarrollo
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